Reseña Histórica

El 2001, tan pronto como había colgado los chimpunes, Francesco Manassero asumió el emprendimiento de formar en el Perú una Agremiación de Futbolistas (antes hubo dos), tarea nada fácil porque allá por los cincuenta, con José Soriano a la cabeza y en los setenta, con Eleazar Soria y Cachito Ramírez como líderes, esa iniciativa no pudo prosperar por diversos motivos.

Consciente que la iniciativa debía reunir a los principales jugadores del medio, Manassero convocó a la gran mayoria de los que jugaban en el exterior: Juan Reynoso, Nolberto Solano, Juan Jayo, Chemo del Solar, Roberto Silva, Claudio Pizarro, quienes no dudaron en apoyar esta iniciativa. Luego vino la labor de comunicar la iniciativa a los demás jugadores.

El 21 de febrero, mediante carta, el Ministerio de trabajo reconoció a la entonces asociación de futbolistas como ente gremial y el 22 de enero del 2002, la Federación, presidida en ese momento por Nicolás Delfino, le dio reconocimiento oficial a la Agremiación, que posteriormente debió convertirse en Sindicato Asociación de Futbolistas Agremiados del Perú (SAFAP), con la finalidad de poder negociar los pactos colectivos.

Durante el poco tiempo que tiene de fundada, la Agremiación obtuvo logros que no lo tienen otros países de Sudamérica, como es la Cámara de Conciliación y Resolución de Disputas, la aprobación del Estatuto del Futbolista Profesional. Para obtener esto fue necesaria la paralización de noviembre del 2003, donde los jugadores dieron una muestra total de solidaridad y con el firme propósito de reinvindicar sus derechos, paralizaron el torneo que ese año, terminó, cuando la Federación lo dio por concluido a través de una resolución.

Durante la huelga, la Agremiación realizó un Cuadrangular de Futsal en el coliseo Eduardo Dibós de San Borja, con el propósito de recuadar fondos para que los jugadores más necesitados perciban algun ingresos en las fiestas de fin de año. Otra muestra más de la solidaridad que existe en el fútbol

La lucha continúa y en estos momentos, aunque pareciese mentira, se hace más duro, cuando desde la dirigencia de la Asociación se pretenden desconocer los acuerdos que permitieron levantar la paralización del 2003... por eso, hoy más que nunca debemos estar unidos.